Ha sido perfecto, perfectamente perfecto. Desde incluso antes de que vinieras, estaba nerviosa como una niña pequeña la noche antes de su cumpleaños y no pude dormir. Cuando desperté al fin, no sabia que ponerme, quería estar bonita para ti pero sin parecer demasiado ``pomposa'', tras mucho deliberar, de decanté por algo sencillo y salí en tu búsqueda. No sabia que hacer cuando te viera, queria correr hacia ti pero mis piernas no me respondian y solo me salio sonreir, sonreir y sonrojarme. Se me cortó la respiración cuando te acercaste a mi y me besaste. En ese momento sentí que dejaba de ser quien era para ser sólo una niña de 17 años. Es cierto que no me lo imaginaba así, pero a veces la realidad supera a la ficción y lo que realmente pasa es mucho mejor de lo que puedes llegar ha soñar nunca. Si ese momento fue mágico, el resto de la jornada no iba a ser para menos: risas, besos, conversaciones, paseos de la mano, miradas complices... cosas que me hacian pensar que no hace falta vivir en un mundo de fantasía para tener tu propio cuento de hadas.
Hay poco más que explicar, las palabras se quedan cortas y no encuentro las adecuadas, tan sólo decir, que despues de que te hallas marchado, el eco de tus palabras aun flota alrededor de mis oidos y tu imagen sigue presente, delante de mi cuando cierro los ojos.
Con todo mi amor inmortal:
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